¿Qué hacer si caí en pecado sexual antes del matrimonio?

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El pecado sexual es uno de los actos más vergonzosos y dolores delante de Dios. Trae consecuencias, que de no ser tratadas a tiempo, pueden lastimar el corazón de tu novia o novio.

La voluntad de Dios para tu vida no es que termines en pecado sexual, sino que te guardes en santidad para tu futuro esposo o esposa. 

Esto implica no ceder ante la fornicación, huir de la pornografía, correr del adulterio, y guardar en santidad el tiempo de amistad y noviazgo antes del matrimonio. 

Dios quiere que ustedes vivan consagrados a él, que no tengan relaciones sexuales prohibidas, y que cada uno de ustedes sepa controlar su propio cuerpo, como algo sagrado y digno de respeto. Deben dominar sus malos deseos sexuales, y no portarse como los que no creen en Dios. (1 Ts. 4:3-5 – TLA) 

La fornicación es un pecado horrendo delante de Dios. No importa que nuestra cultura diga que es normal; no importa que tus amigos lo hayan practicado; no importa que satanás te diga que es bueno; no importa cuánto te hayas engañado a ti mismo. Si eres cristiano, tú sabes dentro de ti que el sexo antes del matrimonio es pecado. 

Y si has caído en fornicación o estás acariciando ideas sexuales con alguien que no es tu esposo o esposa, tú sabes que necesitas detener ¡ahora! 

Que no haya ninguna inmoralidad sexual, impureza ni avaricia entre ustedes. Tales pecados no tienen lugar en el pueblo de Dios. (Ef. 5:3 – NTV) 

Como todo pecado, la fornicación perjudica tu relación con Dios. Además, como ningún otro, el sexo antes del matrimonio hace un increíble daño a la relación de una pareja. 

Sin pensarlo, te verás viviendo en discusiones sin sentido, desconfianza mutua, celos innecesarios y tiempos a solas que significaran excusas para el pecado sexual. 

Pero ¿qué hacer si caí en pecado sexual antes del matrimonio? La respuesta es simple: arrepentimiento y volverse a la voluntad plena de Dios

Además, tienes a continuación algunos consejos que podrían servirte en estos momentos por el que pasas, o podrían ayudarte para saber qué aconsejar a quienes se encuentran en esta situación. 

No detengas tu lectura. Continúa hasta el final. 


1) Confiesen su pecado

Una de las cosas que vuelve más poderoso al pecado es la no confesión. Y es quizá la opción más rápida que puedes tomar tú y tu pareja con la intensión de no ser avergonzados y vistos mal por la iglesia y sus familias.

El que encubre sus pecados no prosperará, Pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia. (Pr. 28:13)

Llamen las cosas como son. Ambos admítanse uno al otro que la fornicación es ofensivo a Dios. Que es pecado. No lo escondan, porque no prosperarán. 

Puede que en este momento solo lo sepan ustedes dos y hayan elegido mantenerlo en secreto. Pero ese secreto sería la peor de las decisiones que podrían tomar. 

No tengas miedo. Dios no te va a fulminar con un rayo por el pecado que has cometido con tu novio o novia. En su misericordia hay perdón y redención para todo aquel que se arrepiente. 

Pero este arrepentimiento conlleva confesión. Y no del uno al otro. Sino que deben confesarlo ante alguien más (pastor, lideres, diáconos, o algún cristiano piadoso). 

2) Habla con alguien sobre tu pecado sexual

Una de las cosas más complicadas que le puede suceder a una pareja que ha cometido pecado sexual es confesar su pecado. Y no me refiero al confesarlo a tu pareja. 

Por tanto, confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración (súplica) eficaz del justo puede lograr mucho. (Stg. 5:16 ─ NBLA)

Después de confesar tu pecado, lo segundo que debes hacer junto a tu novio o novia, es correr donde vuestro pastor y confesarle la situación en la que se encuentran y pedir su guía. 

No caben dudas de que nuestro mediador es Jesucristo. No necesitamos confesar nuestros pecados ante un hombre para ser perdónanos. Sin embargo, sí necesitamos la guía de los hombres de Dios para poder volver al camino correcto. 

Tal vez puede que hayas descartado la idea de ir donde tu pastor; quizá por miedo, vergüenza o quizá porque tu pastor no inspira confianza. Es una realidad que se vive en muchas iglesias del mundo. 

En este caso, lo que podrías hacer junto a tu novia o novio, es buscar un cristiano piadoso que les pueda ayudar. Podría ser un líder, diacono, ujier o vuestros mentores espirituales. 

Por nada del mundo pasen por alto este punto esencial.
 

3) Evita autojuzgarte

Una vez que has reconocido tu pecado y has derramado tu corazón delante de Dios pidiendo misericordia, no te queda más que creer que Dios te ha perdonado y sigue amándote con todas sus fuerzas. 

Quedarte recordando tu pecado una y otra vez, olvidando el perdón que has recibido de Cristo Jesús, solo te servirá para deprimirte y desanimarte. 

¿Por qué ha de quejarse el ser viviente? ¡Sea valiente frente a sus pecados! Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos, y volvamos al Señor. (Lam. 3:39-40 ─ NBLA)

El Señor ya ha perdonado tu pecado. No tienes por qué estar rememorando ningún hecho y volviendo a lamentarte de lo pasado. 

En el momento que te perdonó olvidó tu pecado y lo lanzó al fondo del mar de donde jamás se volverá a acordar (Miq. 7:19). 

Sin embargo, no olvides acudir diariamente al trono de la gracia. Alimenta tu vida con cosas espirituales para no ceder ante la tentación de volver al pecado sexual. 

Recuerda que el deseo de la carne es contra el Espíritu (Ga. 5:17). Por lo tanto, no estén confiados que porque hace meses no caen en pecado, todo está bien. Esa falsa seguridad puede traerte serias consecuencias. 


4) Tengan un distanciamiento momentáneo

El pecado sexual antes del matrimonio es el acto que atenta directamente al diseño original de Dios sobre el sexo. Esto conlleva a que vuestros corazones se adormezcan y acepten el pecado como bien delante de Dios. 

¡Huyan del pecado sexual! Ningún otro pecado afecta tanto el cuerpo como este, porque la inmoralidad sexual es un pecado contra el propio cuerpo. ¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, quien vive en ustedes y les fue dado por Dios? Ustedes no se pertenecen a sí mismos, porque Dios los compró a un alto precio. Por lo tanto, honren a Dios con su cuerpo. (1 Co. 6:18-20 ─ NTV)

El propósito de este alejamiento no es destruir el corazón de ambos. El propósito es buscar reconstruir la íntima relación que compartías con Dios. 

Así que lo mejor que pueden hacer es darse un tiempo para dolerse del pecado que han cometido y buscar restauración. Permanecer juntos para “restaurarse” no será de mucha ayuda. 

Porque —seamos sinceros— ya han demostrado que no tienen dominio propio para sostener su relación. 

Cuando menos lo piensen volverán con sus besos apasionados que incluye tocamientos y, otra vez estarán dando rienda suelta a su pecado sexual. 

En este punto, soy consciente de que se hace complicado decirle a tu novio o novia que se darán un tiempo. 

Puede que surjan enojos y hasta terminen la relación. Si eso sucede, te darás cuenta que todo fue solo un plan muy bien armado para llevarte a la cama. 

Después de todo, el pecado tiene consecuencias que impactan en la vida espiritual, emocional y en el carácter. 

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5) No descarten la idea del matrimonio

Es posible que la relación esté tan dañada por el pecado sexual que no haya en ustedes la idea de un futuro juntos. 

Así que lo más aconsejable será que ustedes se separen despojando de sus mentes la opción de volver a unirse otra vez. 

Por otro lado, si han descubierto que estando juntos no pueden parar de cometer pecado sexual y sus vidas continúan como si nada. 

Eso podría ser una clara señal de que existen otros patrones de pecado que les impedirá tener un matrimonio santo. 

Si alguien seduce a una doncella que no esté comprometida para casarse, y se acuesta con ella, deberá pagar una dote por ella para que sea su mujer. (Ex. 22:16)

El evangelio hace posible que relaciones que hayan tenido un pasado lleno de pecado puedan tener un futuro glorioso. 

Lo horrendo del pecado de David con Betsabé conllevó la muerte de ese hijo. Pero Dios usó esa relación con un pasado tan oscuro para traer a aquel sabio rey, Salomón (2 Sam. 12:24). 

Para Dios, luego de la fornicación, el matrimonio sigue siendo una opción. De esa manera cuida la integridad de ambos individuos y protege a la mujer de daños futuros: burlas, desprecio, insultos, etc.

Vuelve al punto número dos y busca el consejo de tus pastores. Pero jamás supongas que el pecado sexual significa que no podrán contraer matrimonio.

Finalmente

Caer en pecado sexual no es lo más complicado que existe. Lo más complicado que existe es levantarte y volver a restaurar la comunión con Dios que antes tenías.

Esto va a depender del deseo que tengas de volver a los brazos del Padre y cuanto anhelo tienes por recuperar tu relación con Dios. 

El Salmos 51, que escribiera el rey David después de adulterar, te será una inspiración en tus momentos de búsqueda de la presencia de Dios. 

Y no olvides la importancia de confesar tus pecados y pedir el consejo de tu pastor. Esta lucha se pelea mejor si es que lo haces acompañado. Solo, quedarás destruido en la primera batalla (Ec. 4:10). 

Dime abajo en los comentarios ¿qué otro consejo le darías a alguien que cometió pecado sexual antes del matrimonio?

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