La fe no siempre fue sencilla para mí. Pero siempre fue necesaria
Hubo momentos en mi vida en los que amaba a Dios… pero no entendía por qué seguía luchando con las mismas cosas.Momentos donde oraba, pero mi mente no descansaba.
Donde servía, pero en privado me sentía insuficiente.
Donde sonreía en público, pero peleaba en silencio.
Y entendí algo: Muchos jóvenes aman a Dios… pero no saben cómo vivir su fe con libertad real.
Yo fui uno de ellos.
Desde los 11 años supe que Dios me llamaba
No sabía cómo.No sabía cuándo.
Pero sabía que mi vida no sería solo mía.
A los 19 decidí tomar mi fe en serio.
No perfecto.
No listo.
Pero dispuesto.
Estudié en el Seminario Teológico Nazareno. Me formé como evangelista, pastor y consejero juvenil.
Años después me capacité en Marketing Digital, Liderazgo y Coaching, porque entendí algo importante: El mensaje no cambia, pero la forma de comunicarlo sí.
Empecé a escribir porque había cosas que nadie decía
En 2013 comencé a escribir en internet.
No para ser conocido, sino porque veía demasiados jóvenes atrapados entre culpa y religiosidad.
Había temas que casi nadie tocaba con honestidad:
Y yo no quería que mi generación siguiera callando.
Con el tiempo, Dios abrió puertas: radio durante 3 años como locutor, comunidad digital en crecimiento, nominaciones al Premio Águila y colaboraciones con comunicadores cristianos en América Latina.
Pero nada de eso se compara con un solo mensaje que diga: "Este artículo me ayudó a no rendirme".
Y el amor dejó de ser un concepto teológico para convertirse en una decisión diaria.
En el 2021 nació Elliott.
Y entendí algo que ningún seminario enseña: la fe que predico será la fe que mi hijo verá en casa.
Eso cambió mi manera de escribir.
Eso profundizó mi mensaje.
Eso hizo mi fe más real.
Hoy escribo como mentor, sí.
Pero también como esposo.
Y como padre que desea que la próxima generación crezca con una fe sana, firme y libre de hipocresía.
No para ser conocido, sino porque veía demasiados jóvenes atrapados entre culpa y religiosidad.
Había temas que casi nadie tocaba con honestidad:
- La pornografía.
- La ansiedad.
- Las recaídas.
- Las dudas.
- La identidad rota.
- La pureza sin legalismo.
Y yo no quería que mi generación siguiera callando.
Con el tiempo, Dios abrió puertas: radio durante 3 años como locutor, comunidad digital en crecimiento, nominaciones al Premio Águila y colaboraciones con comunicadores cristianos en América Latina.
Pero nada de eso se compara con un solo mensaje que diga: "Este artículo me ayudó a no rendirme".
Pero mi fe dejó de ser solo ministerio. Se volvió familia
En el 2019 me casé con Clara.Y el amor dejó de ser un concepto teológico para convertirse en una decisión diaria.
En el 2021 nació Elliott.
Y entendí algo que ningún seminario enseña: la fe que predico será la fe que mi hijo verá en casa.
Eso cambió mi manera de escribir.
Eso profundizó mi mensaje.
Eso hizo mi fe más real.
Hoy escribo como mentor, sí.
Pero también como esposo.
Y como padre que desea que la próxima generación crezca con una fe sana, firme y libre de hipocresía.
¿Te has sentido así?
¿Amas a Dios pero sigues atrapado en los mismos patrones?¿Lees la Biblia pero tu ansiedad no desaparece?
¿Sirves en la iglesia pero luchas en secreto?
Si alguna vez pensaste: “¿Por qué mi fe no cambia cómo me siento?”
Entonces estás en el lugar correcto.
Para ti si…
| No es para ti | Sí es para ti |
|---|---|
| ❌ buscas frases motivacionales sin profundidad | ✔ quieres libertad real |
| ❌ quieres una fe cómoda sin confrontación | ✔ deseas entender tu identidad en Cristo |
| ❌ crees que el cristianismo es solo reglas externas | ✔ estás cansado de luchar solo |
| Prudencia al hablar | 10:19; 17:27–28; 18:13; 29:20 |
¿Qué encontrarás aquí?
Aquí no vas a encontrar religiosidad superficial.Vas a encontrar:
🟡 Identidad cuando te sientas perdido
🟡 Claridad cuando tu mente esté en guerra
🟡 Dirección en tus relaciones
🟡 Esperanza cuando quieras rendirte
No escribo desde la perfección.
Escribo desde la gracia.
Mi compromiso contigo
- Hablar de lo que muchos evitan.
- Confrontar sin condenar.
- Restaurar sin suavizar la verdad.
- Y acompañarte en tu proceso sin máscaras.
Porque Dios no deja a medias lo que empieza.
Y Él tampoco ha terminado contigo.
Un abrazo,
Max Damián.

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