La fe no siempre fue sencilla para mí. Pero siempre fue necesaria.
Estudié en el Seminario Teológico Nazareno, formándome como evangelista, pastor y consejero juvenil.
Y el amor dejó de ser un concepto teológico… para convertirse en una decisión diaria.
En 2021 nació Elliott.
Y entendí algo que ningún seminario enseña: La fe que predico será la fe que mi hijo verá en casa.
Eso cambió mi manera de escribir, profundizó mi mensaje e hizo mi fe más real.
Hoy no escribo solo como mentor.
Escribo como esposo y como padre que no quiere heredar una fe superficial a la siguiente generación.
Vas a encontrar:
No escribo desde la perfección. Escribo desde la gracia.
Porque Dios no deja a medias lo que empieza. Y Él tampoco ha terminado contigo.
Hubo momentos en mi vida en los que amaba a Dios…
pero no entendía por qué seguía luchando con lo mismo.
Momentos donde oraba, pero mi mente no descansaba.
Donde servía, pero en privado me sentía insuficiente. Donde sonreía en público, pero peleaba en silencio.
Y entendí algo que cambió todo:
Muchos aman a Dios… pero no saben cómo vivir una fe con libertad real.
A los 19 años decidí tomar mi fe en serio.
Estudié en el Seminario Teológico Nazareno, formándome como evangelista, pastor y consejero juvenil.
Años después me capacité en Marketing Digital, Liderazgo y Coaching, porque entendí algo clave:
El mensaje no cambia. Pero la forma de comunicarlo, sí.
Pero mucho antes de tener una capacitación real, yo ya escribía artículos en este blog. Claro, no empezó tal como lo ves ahora. Ni siquiera tenía un dominio propio.
Mi principal impulso para escribir fue que existían temas de los que nadie quería hablar en la iglesia:
- La lucha con la pornografía y el pecado sexual.
- La ansiedad que no desaparece con versículos sueltos.
- Las recaídas que nadie quiere admitir.
- Las dudas que incomodan.
- La identidad rota.
- Y la pureza vivida desde el legalismo.
Y yo no quería que mi generación siguiera callando.
Con el tiempo, Dios abrió puertas: fui locutor de radio durante 3 años, crecí una comunidad digital en América Latina, recibí nominaciones al Premio Águila y colaboré con distintos comunicadores cristianos.
Pero nada de eso era tan especial como leer mensajes de personas que decían: “Este artículo me ayudó a no rendirme”.
Mi fe dejó de ser solo ministerio. Se volvió familia.
En 2019 me casé con Clara.Y el amor dejó de ser un concepto teológico… para convertirse en una decisión diaria.
En 2021 nació Elliott.
Y entendí algo que ningún seminario enseña: La fe que predico será la fe que mi hijo verá en casa.
Eso cambió mi manera de escribir, profundizó mi mensaje e hizo mi fe más real.
Hoy no escribo solo como mentor.
Escribo como esposo y como padre que no quiere heredar una fe superficial a la siguiente generación.
¿Qué encontrarás aquí?
Aquí no vas a encontrar religiosidad superficial.Vas a encontrar:
- Identidad cuando te sientas perdido.
- Claridad cuando tu mente esté en guerra.
- Dirección para tus relaciones.
- Verdad que confronta, pero también restaura.
- Una fe que sí se vive, no solo se predica.
Mi compromiso contigo
- Hablar de lo que muchos evitan.
- Confrontar sin condenar.
- Restaurar sin suavizar la verdad.
- Y acompañarte en tu proceso, sin máscaras.
No escribo desde la perfección. Escribo desde la gracia.
Porque Dios no deja a medias lo que empieza. Y Él tampoco ha terminado contigo.
Un abrazo,
Maz Damián.
Publicar un comentario