¿Cómo perdonar a mis padres por el abuso en mi niñez?

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¿En algún momento de tu niñez has sufrido algún tipo de maltrato por parte de tus padres? ¿Aun siendo cristiano cargas con el rencor por lo que viviste en tu infancia? 

Si respondiste que sí, quiero animarte a que leas este artículo hasta el final. Pues voy a compartir contigo 3 recomendaciones que debes aplicar ya mismo, para perdonar a tus padres, soltar el dolor y vivir una vida completamente feliz en Cristo. 

Si tu respuesta fue no, también te ánimo a que leas este artículo hasta el final. Estoy seguro que te será una gran ayuda para poder tratar con alguien de tu entorno al que se le está haciendo complicado perdonar y soltar el pasado. 

Porque las heridas del alma provocadas por maltratos en el pasado son cosas que se hacen complicadas de percibir en toda la congregación. 

Y es que muchos creyentes llegaron a Cristo, pidieron perdón por sus pecados, pero olvidaron entregar por completo su pasado a los brazos del Padre. 

De ese modo, viven un cristianismo incompleto a causa de la falta de perdón a sus padres y provocando un atascamiento de la manifestación de la gloria de Dios sobre sus vidas. 

Ese fue mi caso. 

Mi infancia no fue del todo feliz. Recibí, durante toda mi niñez y adolescencia, maltratos físicos y psicológicos por parte de mi padre. 

Para él yo no era un ser humano al que debería educar, amar y cuidar. Simplemente era un objeto en donde desfogaba su ira y demostraba su “paternidad”. 

Cada golpe, cada insulto y humillación, hacia crecer dentro de mí un odio tan grande como el río amazonas. ¡Quería matar al viejo! 

Llegué a odiar, incluso, a mi madre. 

Porque ella siempre tuvo en sus manos la decisión de denunciar y abandonar al hombre que la maltrataba junto a sus hijos. Pero nunca lo hizo. Su excusa siempre fue: “Lo hago por ustedes, hijos”.

¿Sabes? 

Estoy seguro que de no haber entregado mi vida completa a Dios hoy estuviera en prisión cumpliendo condena por asesinar a mi Padre. 

Gloria le doy a Dios porque nunca pasó aquello. 

Hoy quiero compartir contigo 3 recomendaciones para ayudarte a eliminar el odio hacia tus padres, perdonarles y amarles por sobre todas las cosas. 

Estas recomendaciones están basadas en la Palabra de Dios y en el proceso que me llevó confrontar mi pasado, pararme frente a mis padres y decir que les perdonaba con todo mi corazón. 

¿Estás preparado o preparada para enfrentar tu pasado y perdonar a tus padres? Sigue leyendo este artículo hasta el final. 

Empecemos. 


1) Perdona porque Dios te ha perdonado a ti

Antes de empezar quiero que comprendas algo que Jesús enseña: “Un corazón que no perdona es un corazón no perdonado”. Lo coloco en negrita para que entiendas la importancia de esta frase. 

Tú puedes orar diciendo: “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt. 6:12 ). Pero Jesús te dice: “Si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mt. 6:14-15 ).

En otras palabras, como ya había dicho antes, esto del perdón es algo serio. Jesús se lo tomó muy en serio por eso dejó muy en claro las palabras mencionadas en Mt. 6:14-15 .

Dicho lo anterior, continuemos con la recomendación número uno. 

Colosenses 3:13, dice: “De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. Es decir, ser capaz y estar dispuesto a perdonar brota de la raíz de ser perdonado. 

¿Qué tanto asombro te causa saber que has sido perdonado? ¿Crees que eres merecedor de ese perdón? ¿Mereces acaso el sacrificio de Cristo en la cruz? 

Claro que no. 

Nadie, ni siquiera tú, es merecedor del perdón de Dios y el sacrificio en la cruz de nuestro Señor. 

Entonces, habiendo recibido el maravilloso perdón de todos tus horrendos pecados, ¿no deberías también perdonar a tus padres haciendo honor al perdón que Dios te dio?

Piensa en esto. 

La Biblia nos cuenta la historia de un rey que le perdonó a su siervo la vida y una inmensa deuda, después de que el siervo postrado implorará perdón. 

Al salir del palacio, aquel siervo se encontró con un amigo que le tenía una pequeña deuda, y cargado de ira le pedí le devolviera su dinero. 

Su amigo, postrándose a sus pies le rogaba por paciencia para poder pagarle, sin embargo, aquel siervo del rey no aceptó las suplicas y le echó en la cárcel. 

Finalmente, el rey logra enterarse del proceder de su siervo, lo manda a llamar y le dice: “Siervo malo. Tanto te perdoné porque me rogaste. ¿No debiste haber tenido también misericordia con tu amigo?”.

Como puedes darte cuenta, con esta parábola Jesús intenta enseñarte el concepto fundamental del perdón. 

No solo te pide perdonar 70 veces 7, sino que también debes perdonar con la misma sensibilidad y misericordia con la que fuiste perdonado. 


2) Perdona porque la justicia solo le compete a Dios

Yo más que nadie sé el sentido de justicia que te puede estar asaltando en estos momentos. Pero debes entender que esto (la justicia) es un derecho que solo le compete a Dios. 

Jesús lo tenía muy claro. Es por eso que actuó tal así como nos narra Mr. 14:63-65 :

Entonces el sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece?

Y todos ellos le condenaron, declarándole ser digno de muerte. Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas. 

¿Te imaginas como hubieras reaccionado estando en el lugar de Jesús? 

En mi mente viajo constantemente a aquella escena que narra Mr. 14:63-65 , y puedo ver a Jesús siendo golpeado con toda ira y me pregunto una y otra vez: “¿cómo es posible que no respondiera los golpes? ¿Cómo es posible que no los respondiera?”.

La respuesta a esta constante pregunta sobre la actitud de Jesús frente a sus verdugos la he encontrado en 1 Pedro 2:21-22 :

Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca. 

En otras palabras, aun cuando tu propio sentido de justicia emerja y exija cobrar venganza por todo el mal que te han causado, puedes y debes entregar todo eso al juez que juzga con justicia. 

Te aseguro que se hará justicia. El castigo ocurrirá en el infierno. 

Y sobre sus hombros habrá un peso de la ira de Dios manifestándose (Ro. 1:18 ) todos los días. 

Recuerda, no puedes ni podrás mejorar la justicia de Dios en la crucifixión de Cristo o en el infierno. Así que debes dejarlo en las manos de Él. No cargues con ese peso que terminarás destruyéndote por completo. 

3) Perdona para no vivir una vida de dolor

No te imaginas la vida de dolor que viví (emocional y física) cargando con todo el rencor que tenía hacia mis padres. 

Llegué a un punto en el que lloraba y mi pecho se “comprimía” causándome mucho dolor. No podía calmar esa compresión de pecho a no ser que tomara algún medicamento. 

Además, me sentía solo, triste y deprimido. Tenía pensamientos de abandonar mi familia para ir a otra ciudad —y lo hice— o de hacerme daño y morir. 

Pero eso no era todo. 


Cada vez que veía a mi padre lo veía con rencor y, cuando me corregía, decía en mis adentros: “No tienes la autoridad suficiente para corregirme. Ojalá y te largarás de la casa”.

Además, tenía una actitud de rechazo con mi madre. Siempre le reprochaba el que soportara los maltratos de mi padre y no lo abandonara. 

Con todo esto, podrías decir: “¿cómo es posible que mis sentimientos influyan tanto para darme una vida de dolor? Lo que dices no tiene fundamento ni importancia, Max”.

Sin embargo, a Jesús si le importó. Fue tanta su importancia que pidió que si alguien está trabajado y cansado, Él le daría descanso (Mt. 11:28 ).

Y como jamás podrás deshacer con tus propias fuerzas todo el rencor que tienes hacia tus padres, te doy el consejo que le funcionó al rey David y me funcionó a mí: “Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo” (Sal. 55:22).

Finalmente

Cada una de estas 3 recomendaciones que te he proporcionado en este artículo son las que me ayudaron a liberar mi odio y perdonar a mis padres. 

Nada hubiera sanado dentro de mí si es que no le hubiera entregado mi corazón a Dios. Y lo más probable es que hubiera desencadenado una maldición generacional así como lo indica Ex. 20:5.

Así que tomé fuerzas en el Señor, me paré frente a mis padres, les confesé todo lo que ellos habían causado en mi niñez y adolescencia, y les dije: “Les perdono en el nombre de Jesús. No les guardo rencor. Los amo. Y le he suplicado a Dios que no tome en cuenta todo el daño que me hicieron”.

Es por eso que tengo la plena seguridad de que en Cristo serás libre de todo rencor y sanarás tus heridas. 

Él quiere hacer una obra maravillosa a través de tu vida, pero tienes que empezar soltando tu pasado y perdonando el abuso de tu infancia. 

Después de todo, Dios le ofrece largura de días a aquellos que honran a su padre y a su madre. Yo quiero todos esos días que Él ofrece, ¿y tú?

Por favor hazme saber abajo en los comentarios qué te ha parecido este artículo. ¿Crees que es de mucha ayuda? ¿Aliente este artículo a perdonar el abuso de tus padres? Te leo.

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