¿Es el Espíritu Santo una persona?

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¿Es el Espíritu Santo una persona? O simplemente parte de una ilusión que nos hemos creado para dotarle poderes místicos a esta parte que no vemos de Dios.

En realidad puede sonar descabellado pero hay cristianos en la actualidad que no conocen quien es el Espíritu Santo y cuál es su función.

De hecho, hasta lo ignoran como parte de la trinidad de Dios y han asumido doctrinas falsas como la de los testigos de Jehová quienes dicen que el Espíritu Santo es una fuerza que nos mantiene cerca de Dios.

Y hay otros que creen que el Espíritu Santo es “algo” y no “alguien”. Asumiendo así que la tercera persona de la trinidad es un objeto irreal.

Así que quiero compartir contigo este estudio Bíblico que hice sobre el Espíritu Santo, y oro para que Dios abra tus ojos espirituales y puedas entender por completo esta santa verdad.

¿Estás preparado? Empecemos.

La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén (2 Co. 13:14)

Antes de todo quiero compartir contigo un fragmento de un maravilloso suceso con el Espíritu Santo que vivió Charles Finney (1792 – 1875). Te sorprenderá como a mí.

En su oficina tocó un himno en el contrabajo como de costumbre y dijo: “mi corazón parecía derretirse, y solo podía llorar”.

Después de esto le pareció ver al Señor Jesucristo y no pudo dejar de llorar en voz alta. Finalmente fue bautizado con el Espíritu Santo.

Finney comentó que sintió como ondas eléctricas, como si fuera amor líquido. Dijo: “¡Moriré si estas ondas continúan pasando sobre mí! ¡Señor no soporto más!”.

En la noche el director del coro de la Iglesia lo encontró en ese estado de llanto y gritos y fue a llamar a un anciano de la Iglesia y a un joven. El joven al ver lo que sucedía cayó de rodillas angustiado y clamando: “¡Oren por mí!”.

En otro episodio maravilloso de la historia del predicador Charles Finney se cuenta lo siguiente:

Cierta mañana dos operarios conversaban sobre el culto de la noche pasada. Un joven alto y atlético entró en la fábrica (Charles Finney). Al verlo los operarios tenían gran dificultad para trabajar.

Al pasar el predicador cerca de unas muchachas que trabajaban en la fábrica una de ellas cayó al suelo llorando con una fuerte convicción de arrepentimiento, y en unos minutos el avivamiento estaba en toda la fábrica.

Los detalles maravillosos de la vida de Charles Finney son un reto increíble que tú y yo debemos empezar a asumir.

Tal vez hayas tenido tu propia experiencia con el Espíritu Santo. Experiencia que no puede asemejarse en nada a la experiencia del predicador Charles Finney.

Pero esa experiencia vivida no define quién es el Espíritu Santo ni como se manifiesta. Esto sería como decir que una hamburguesa sabe a carne por solo haberla comido y no por tener el conocimiento de los ingredientes con los cuales está compuesta aquella hamburguesa.

El evangelista Itiel Arroyo dice lo siguiente sobre el Espíritu Santo:

Muchos jóvenes vienen y me dicen: “Itiel, el Espíritu Santo es como un calor que siento en las manos y me empieza a arder de una forma incontrolable”.

Y luego viene otro joven y dice: "No. El Espíritu Santo es más bien como un frío que te recorre la espalda y sientes como un escalofrío”.

Y viene otro y dice: "No, estas equivocado. El Espíritu Santo es como un temblor donde pierdes el equilibrio y te caes”.

Estas son solo algunas experiencias de las que podríamos contar.

Pero me doy cuenta que todos ellos tienen razón pero a la misma vez están equivocados. Porque eso que sienten no es el Espíritu Santo.

Eso que sienten es la consecuencia de estar expuesto al Espíritu Santo. Iglesia, no te engañes, el Espíritu Santo no es una sensación, no es un sentimiento, no es una experiencia. Es algo más grande que eso.

La Biblia usa muchos símbolos para describir el Espíritu Santo como el viento, el fuego, el agua, el aceite, y no debería ser excusa para señalar que el espíritu Santo es un objeto.

Sin embargo, puedes sentir al Espíritu Santo sobre ti tal como sientes el viento, pero no es viento. El Espíritu Santo puede purificarte como lo hace el fuego, pero no es fuego.

El Espíritu Santo puede saciar tu sed más profunda como el agua, pero no es agua. El Espíritu Santo puede sanar tus heridas como el aceite, pero no es aceite.

En otras palabras, el Espíritu Santo es alguien, no algo.

¿No lo crees? Vamos entonces a comprobar que el Espíritu Santo es alguien.

Los psicólogos dicen que para que un ser sea considerado una persona tiene que cumplir tres características fundamentales: “Tener intelecto, voluntad, y emociones”.

¿Tendrá estas características fundamentales el Espíritu Santo? Comprobemos.

1.- ¿Tiene el Espíritu Santo intelecto?

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. (1 Co. 2:10)

La palabra escudriñar que encontramos en este versículo Bíblico significa: examinar algo con mucha atención tratando de averiguar las interioridades o los detalles menos manifiestos.

De este modo podemos comprobar que el Espíritu Santo tiene intelecto. Y tiene la capacidad suficiente para poder indagar minuciosamente las profundidades de Dios.

¿Acaso la electricidad o el viento pueden indagar a alguien?

En el libro de Hechos de los Apóstoles podemos notar a este mismo Espíritu Santo llamado también Espíritu de Dios corrigiendo, exhortando, guiando, prohibiendo, hablando, enseñando, todo tipo de verbos que demuestran que este Espíritu tiene intelecto.

2.- ¿Tiene el Espíritu Santo voluntad?

Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como Él quiere. (1 Co. 12:11)

Ahora ¿has visto tú a la electricidad hacer lo que ella quiere? Algo como cuando vas a presionar el interruptor y la electricidad dice: “Lo siento, hoy no me apetece funcionar”.

Porque para que algo tome decisiones por su propia cuenta necesita tener una mente que tenga voluntad propia, y el Espíritu Santo hace lo que quiere.

Uno de los ejemplos más claros donde podemos notar la voluntad de Dios es con respecto a la llenura del Espíritu Santo.

Tú no ordenas que el Espíritu Santo hoy te llene sino que Él decide por su propia voluntad gobernar tu vida.

No es porque lo merezcas, sino porque a Él le place.

3.- ¿Tiene el Espíritu Santo emociones?

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. (Ef. 4:30)

En otras traducciones podemos denotar que la palabra contristar es igual a entristecer, y lo que dice esta porción de la Palabra es que el Espíritu Santo tiene emociones, tanto así que se entristece.

Claro está que este Espíritu Santo se entristece por nuestros pecados en los momentos en que estando limpios volvemos a mancharnos. (Ef. 4:29)

En otras palabras, tal como hemos descubierto a través del análisis que hemos realizado, el Espíritu Santo como persona se manifiesta con intelecto, voluntad y emociones.

Es más, podemos notar con toda claridad la actuación que tiene entre Dios y nosotros el Espíritu Santo, tal como lo dice Romanos 8:26:

Del mismo modo, y puesto que nuestra confianza en Dios es débil, el Espíritu Santo nos ayuda. Porque no sabemos cómo debemos orar a Dios, pero el Espíritu mismo ruega por nosotros, y lo hace de modo tan especial que no hay palabras para expresarlo. [TLA]

Solamente alguien con la capacidad suficiente para ser una persona tiene la potestad de interceder ante Dios con ruegos y de formas especiales.

Tal como podemos leer en el mismo versículo pero en la versión RV-1960: "El Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles".

En Conclusión.

Cuando el Espíritu Santo entra en contacto con carne humana puede provocar algo tan maravilloso como las sanidades que se hacían por medio de la sombra de Pedro.

Las mismas que todos sabemos que no era la sombra, ni tampoco pedro, sino porque Pedro tenía el Espíritu de Dios.

Además, a lo largo de la historia Charles Finney no es el único siervo de Dios que ha impactado a través del Espíritu Santo.

Esto nos lleva a comprender que cualquier mortal como ellos y nosotros podemos llegar a tener tanta grandeza de manifestación espiritual.

Tú y yo podemos provocar grandes avivamientos si tan solo nos rendimos completamente al poder del Espíritu de Dios sin tener preocupación por el tiempo que pasamos con Él.

Espero que este análisis para demostrar que el Espíritu Santo es alguien y no algo haya quedado muy claro como revelación para tu vida.

Y como para que no creas que consumí algo loco y que por ello diga todas estas cosas, respaldo lo que aquí te comparto con citas Bíblicas sobre el Espíritu Santo.

Deseo además que no te dejes persuadir por doctrinas que quieren cambiar la verdad que están señaladas en la Biblia. Se precavido y pide sabiduría al Espíritu Santo.

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