Finanzas Bíblicas: ¿Por qué ser pobre no te hace más santo?

Consejos sobre finanzas personales

Existe una creencia no escrita en muchos pasillos de nuestras iglesias que sugiere que el saldo de tu cuenta bancaria es inversamente proporcional a tu nivel de espiritualidad.

Pareciera que si tienes éxito financiero, automáticamente eres "mundano" o "te desviaste".

En cambio, si apenas llegas a fin de mes y vives en una crisis eterna, entonces eres "humilde" y estás "esperando en el Señor".

Déjame decirte algo que quizás te incomode, pero que necesitas escuchar: La pobreza no es sinónimo de santidad, así como la riqueza no es sinónimo de pecado.

Confundir la humildad de corazón con la escasez de recursos es uno de los errores estratégicos más grandes que hemos cometido.

Dios no tiene un romance con la escasez; Él tiene un romance con la fidelidad.

Si estás usando la "santidad" como una excusa para no administrar bien tus finanzas, para no emprender o para justificar tu pereza, este artículo es para ti.

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El origen de la mentira

Históricamente, hemos heredado una visión ascética de la fe donde creemos que para ser espirituales debemos rechazar lo material.

Citamos a medias pasajes como el del camello y el ojo de la aguja (Mateo 19:24) para justificar nuestra falta de ambición santa.

Pero la verdad es que Jesús no estaba condenando el dinero, sino la confianza en el dinero.

El joven rico no se fue triste porque tuviera posesiones, sino porque sus posesiones lo poseían a él.

Ser pobre no te hace automáticamente humilde.

He conocido gente sin un centavo que es profundamente orgullosa y envidiosa, y gente con millones que vive con una mano abierta y un corazón rendido.

La santidad es un asunto del ser, no del tener.

La trampa de la pereza espiritual

A veces, nuestra "confianza en Dios" es solo una máscara para nuestra falta de disciplina.

Decimos "Dios proveerá", pero no tenemos un presupuesto, gastamos más de lo que ganamos y no nos capacitamos profesionalmente.

Escúchame bien. Dios bendice el trabajo de tus manos, no tu falta de planes. Proverbios está lleno de advertencias sobre la hormiga y el perezoso.

La santidad implica excelencia.

Si eres un profesional cristiano, deberías ser el mejor en tu área. La mediocridad financiera no glorifica a Dios; la excelencia y la abundancia administrada con sabiduría, sí.

El dinero es una herramienta, no un trofeo

En este blog siempre hablamos de que somos administradores, no dueños. Si ves el dinero como un trofeo, te volverás un idólatra.

Si lo ves como una carga, te volverás un mediocre. Pero si lo ves como una herramienta, te volverás un peligro para el reino de las tinieblas.

Velo de la siguiente manera.

El dinero en manos de un santo:
  • Bendice a su familia (1 Timoteo 5:8).
  • Financia el avance del Evangelio.
  • Genera empleos y oportunidades para otros.
  • Cierra puertas que solo la generosidad puede cerrar.

Si todos los cristianos decidiéramos que "ser pobres es ser santos", ¿quién financiaría los orfanatos? ¿Quién pagaría las misiones? ¿Quién compraría los edificios para las iglesias?

 El mito de la pobreza como virtud paraliza la influencia de la Iglesia en la sociedad.

¿Cómo cambiar tu mentalidad financiera hoy?

Si has crecido pensando que el éxito financiero te aleja de Dios, es hora de arrepentirse y renovar el entendimiento.

Aquí te dejo pasos prácticos (porque en este blog no solo filosofamos, actuamos):
  1. Deja de glorificar la deuda: La Biblia dice que el que pide prestado es esclavo del que presta (Proverbios 22:7). La esclavitud financiera no es santidad. Ármate un plan para salir de deudas ya.

  2. Invierte en tu carácter: El dinero solo amplifica lo que ya eres. Si eres tacaño con poco, serás un avaro con mucho. Empieza a dar, incluso si es poco. La generosidad rompe el espíritu de miseria.

  3. Capacítate: Lee libros de finanzas, aprende a invertir, mejora tus habilidades laborales. Hazlo como para el Señor.

  4. Desmitifica el diezmo y la ofrenda: No lo hagas por obligación, hazlo por reconocimiento. Es decirle a tu corazón cada mes: "Tú no eres el dueño, Dios lo es".

Finalmente

El mundo necesita cristianos que no solo tengan la Biblia en la mano, sino que tengan la capacidad de transformar realidades económicas.

Necesitamos empresarios santos, inversionistas con valores eternos y padres de familia que dejen herencia a sus hijos y a los hijos de sus hijos.

Rompe el mito. La pobreza no te hace más santo; solo te hace más limitado.

La santidad es una entrega total a Cristo, y eso incluye tu billetera.

¿Buscas comodidad en tu escasez justificada? Sigue de largo. ¿Buscas ser un administrador radical que impacte su generación? Bienvenido al club.{alertInfo}

Y bueno, así es como hemos llegado al final del artículo de hoy. Espero que haya sido de bendición para tu vida.

Si tienes alguna opinión, sugerencia o testimonio, házmelo saber abajo en los comentarios.

Leo cada comentario y me encantaría que juntos construyamos una comunidad que informe, eduque, y sobre todo, que ame como Jesús.

Dios te guarde. 🙏
¡Vuelve pronto! 😊

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