4 Cosas sobre las finanzas que debe saber un cristiano

Finanzas cristianas para principiantes
La educación financiera es una de las grandes necesidades en pleno siglo 21.

Tristemente, nuestra generación tiene de todo, menos una buena noción sobre finanzas.

Y en ese mismo camino también se encuentran transitando los cristianos.

Que en muchas ocasiones no cuentan con una buena enseñanza sobre finanzas desde los púlpitos.

Es así que nace este artículo.

Con la intención de ayudar a que los cristianos aprendan sobre finanzas. Porque, el dinero no es pecado, sino convertirlo en nuestro dios.

Así que te recomiendo leer este artículo hasta el final. Hay mucho contenido, pero tiene un altísimo valor.

Pues estos consejos los aplico a mi vida financiera todos los días, y he podido ver como Dios me sostiene por su gracia.

Ah, te recomiendo estar al tanto de este blog pues estaré compartiendo más contenido sobre finanzas cristianas.

Sin más retraso, empecemos.

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1. Tu dinero adora a Dios

Esto puede sonar algo ilógico pero, tu dinero adora a Dios.

No de la manera en que eres mezquino con la iglesia o los más necesitados.

Tampoco cuando derrochas en gastos innecesarios para mostrar cuánto tienes.

Sino cuando cada centavo es una herramienta para bendición.

Y haces uso de tu mayordomía para administrar con sabiduría tu dinero.

Por otro lado, ¿cómo puede tu dinero adorar a Dios?

Veamos a continuación tres formas:

a) Cuando provees para tu familia

Si bien es cierto esto es algo más que evidente, no siempre se acata de la manera correcta.

Es decir, algunas personas (generalmente hombres) suelen elegir proveer para otras cosas (o personas) antes que a su esposa e hijos.

Y con eso esperan que la gracia de Dios se manifieste en su economía.

Por lo cual, es necesario que definas tus prioridades con respecto a la administración de tu dinero.

Ahora, esto no quiere decir que te vuelvas mezquino y niegues tu apoyo a quien más lo necesita.

Pero no puedes dejar sin sustento a los de tu casa para cubrir necesidades de otros (1 Tim. 5:8).

Así que ser sabio en estas decisiones también contribuye a que tu dinero adore a Dios.

Ya que estás protegiendo en primer lugar a los de tu casa, a quienes Dios te ha confiado como protector.

Después de hacer esto, efectivamente, tienes que cumplir con el mandato de ayudar a quienes tienen necesidades.

b) Teniendo el lugar que merece

No que el dinero esté dentro de tus prioridades, sino que sea una herramienta para cubrir necesidades.

Ya que en donde se encuentre ubicado tu tesoro, ahí estará también tu corazón (Mt. 6:21).

El ejemplo del joven rico puede ayudarte a entender esto que digo.

Jesús le dijo: "Vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres, y sígueme" (Mt. 19:21).

Sin embargo, el corazón del joven rico estaba donde estaba también su riqueza (Mt. 19:22), y no entendió lo que Jesús realmente quiso decir.

Pues no es necesario la falta de dinero para seguir a Jesús, sino que en tu corazón no debe haber otro dios más que Dios (Mt. 6:24).

Y lamentablemente muchos viven con el deseo en su corazón de acumular riquezas.

Pareciera que alcanzar un estatus social alto es más importante que alcanzar el cielo.


c) Cuando provees para la iglesia

Y aquí muchos pueden tener opiniones divididas.

Algunos apoyando el proveer para la iglesia, y otros en contra de que se “mantenga” a una bola de vagos.

Sin embargo, esto no tiene que ver con volverse pobre para darle todo a la iglesia. Tampoco es que alcances un lugar muy especial en el cielo por el dinero que provees.

Pero una cosa sí debe quedar muy en claro.

Adorar a Dios con tu dinero también tiene que ver con el apoyo que brindas a las necesidades de la iglesia.

Es decir, pagarle un sueldo al pastor, pagar los servicios de la iglesia, cubrir gastos de mantenimiento, etc.

Para lo cual, al menos que haya una persona que cubra con todos estos gastos mensualmente, la responsabilidad es de toda la iglesia.

Así que, también adorarás a Dios con tu dinero cuando cooperes a cubrir las necesidades que existan en la iglesia.

Y no es necesario que alguien te exija la cantidad que debes aportar. Esa es una decisión entre Dios y tú.

Solo evita ser mezquino con lo que la iglesia necesita.

2. La riqueza no es el objetivo

Lamentablemente la generación en la que vivimos ha puesto al dinero como el máximo objetivo de sus vidas.

Todos los días miles de personas buscan la manera de cómo hacer riqueza y vivir exitosamente.

Otros, hacen lo imposible para alcanzar la fama y hacer fortuna.

Esto ha hecho que tengamos una generación más perversa y lejos de Dios.

Pues por conseguir riqueza son capaces de destruir sus vidas o la vida de los demás.

Así describió el apóstol Pablo a esta generación:
Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. (2 Tim. 3:22-4 NTV)

Ahora, esto no quiere decir que tener dinero sea el pecado más grande del mundo.

Tampoco que los ricos nunca entrarán en el reino de los cielos.

Sino que el anhelar riqueza y hacer todo por conseguirlo, puede acabar destruyendo tu vida.

Tal como dice 1 Timoteo 6:10:
Pues el amor al dinero es la raíz de toda clase de mal; y algunas personas, en su intenso deseo por el dinero, se han desviado de la fe verdadera y se han causado muchas heridas dolorosas. NTV

Deducimos entonces que el problema en sí no es el dinero, sino el corazón perverso que lo anhela fervientemente.

Entonces, lo que también un cristiano debe saber acerca de las finanzas, es que la riqueza no debe ser su objetivo.

Sino que, conociendo el corazón perverso que tiene, debe anhelar la justa medida para no olvidarse de Dios.

El sabio Salomón así lo pidió:
Primero, ayúdame a no mentir jamás. Segundo, ¡no me des pobreza ni riqueza! Dame solo lo suficiente para satisfacer mis necesidades. Pues si me hago rico, podría negarte y decir: «¿Quién es el Señor?». Y si soy demasiado pobre, podría robar y así ofender el santo nombre de Dios. Pr. 30:8-9 NTV

Hasta el mismo Jesús nos alienta a tener una riqueza celestial:
No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Mt. 6:19-20


3. Las deudas deben evitarse

Las deudas pueden parecer un auxilio en casos de emergencia, pero si no se saben administrar, terminan consumiendote.

Esto convierte a las personas en los peores seres del mundo.

Pues por culpa de las deudas terminan mintiendo, robando, estafando, o matando.

Esto no quiere decir que endeudarse sea malo. Pero cargar con problemas económicos y emocionales por culpa de la deuda, sí.

Así como el rico gobierna al pobre, el que pide prestado es sirviente del que presta. (Pr. 22:7 NTV)

Y cómo será imposible no caer en una deuda, quiero enseñarte algo básico que he aprendido.

a) Existen dos tipos de deuda

La deuda buena y la deuda mala. Una te ayuda a surgir económicamente, y la otra destruye tu vida.

Por lo general, la deuda mala nos mantiene atados a ir devolviendo una cantidad de dinero en el futuro junto a sus intereses. Por lo que no reportan beneficios aparte del consumo del bien.

Este tipo de deuda nos hacen perder libertad financiera al sentirnos endeudados durante un determinado tiempo.

Mientras que la deuda buena, es aquella que usas para apalancar tu negocio y que genera más ganancia que pérdida.

A continuación te brindo ejemplos de deudas buena y malas:
Deuda Buena Deuda Mala
Préstamo para adquirir una vivienda Uso de la tarjeta de crédito en bienes que deprecian su valor
Invertir en educación Préstamos para costear las vacaciones
Inicio o expansión de un negocio Préstamos para pagar deuda
Préstamos de bienes que te generen rentabilidad y ganancia Pagar gastos hormiga (Starbucks, cine, streaming, etc)

b) Prioriza el pago de tus deudas

Mientras sigas alargando tu deuda, más intereses generará, y más problemas tendrás.

Pues no solo es la pérdida de dinero, sino también la intranquilidad tuya y la de tu familia.

Razón por la cual, si ya obtuviste alguna deuda, busca la manera de deshacerte de ella.

A continuación te comparto un vídeo de Tatiana Arias, mentora de finanzas personales, en donde aprenderás a cómo salir de deudas.



Míralo hasta el final. Será de gran ayuda para tu vida.


4. Educa a tus hijos financieramente

Los padres nos preocupamos por darle muchas cosas a nuestros hijos, pero se nos olvida enseñarles el valor del trabajo y del dinero.

Esto produce una sociedad derrochadora que no piensa en nada más que consumir.

Nuestra generación, lamentablemente, está llena de jóvenes que solo quieren vivir a costa de sus padres.

Y de padres que satisfacen los caprichos de sus hijos con tal de no “perderlos”.

Por tal razón, si no quieres criar a hijos que solo se aprovechen de ti, edúcalos financieramente.

Es decir, enséñales que las cosas se consiguen con trabajo, y que el dinero se cuida pues se obtiene con sacrificio.

Y está bien que les proveas para sus necesidades, pero no puedes convertirte en su cajero automático.

Así que inicia enseñándoles a ahorrar. Y cuando necesite comprar algo, usen el dinero de ese ahorro para cubrir la compra.

De esta forma aprenderá el sacrificio de conseguir el dinero, y lo difícil que es gastar cuando luchaste para obtenerlo.

Por otro lado, también debes enseñarle a tus hijos —con tu ejemplo— a ser un buen proveedor para su casa.

Que cuando tengan sus familias sean sabios y buenos mayordomos; no derrochadores ni llenos de deudas.

Ah, no olvides enseñarles a tener un corazón compasivo por los más necesitados.

Finalmente

Tal como hemos aprendido a lo largo de este artículo, el dinero no es malo (menos la riqueza), sino el convertirlo en tu dios.

Por eso, debes buscar la dirección de Dios para administrar de manera correcta tu economía.

Si has sido transformado por el poder de Dios, tu deseo será como el de Salomón: “Dame solo lo suficiente para satisfacer mis necesidades”.

Y si Dios te permite prosperar económicamente, que eso se convierta en una forma de adorar a Dios.

Porque después de todo, Dios hace lo que se le place con quien quiere (Sal. 135:6).

Y aunque el dinero no sea lo que te sobre, debes tener la consigna que Pablo expresó:
He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. (Fil. 4:11-12)

Bueno, ya hemos llegado al final de este artículo. Un poco largo, pero espero haya sido de gran ayuda para tu vida.

No vaya a ir sin dejarme tu opinión abajo en los comentarios, y sin compartir este artículo en tus redes sociales.

Dios te guarde.🙏
¡Vuelve pronto!🤗

4 Comentarios

  1. Excelente artículo, en lo personal lo veo como una respuesta de Dios, ya que ciertamente percibía que no estaba administrando bien las cosas. Aplicaré estos principios. Gracias.

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    1. Que bueno que sea de gran ayuda para ti, Antonio. Espero y me sigas visitando, y que encuentres más artículos que sean de bendición para ti.

      Dios te guarde.
      ¡Vuelve pronto!

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  2. Bendiciones gracias. artículo de gran ayuda.

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    1. Gracias por leer y comentar este artículo. Espero verte más seguido por aquí.

      Dios te guarde.
      ¡Vuelve pronto!

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