la-ira-de-dios
La ira de Dios es la expresión de su carácter en total plenitud. Una expresión que ningún cristiano se atreve a reconocer a excepción de su gracia y su amor.

La comprensión bíblica de la ira de Dios debe ser en cada cristiano el entendimiento de un Dios que es inmutable y cuya ira se manifiesta por su santa justicia y repudio a todo lo que es contrario a Él.

Pero de las cosas que debes saber acerca de la ira de Dios es que esta ira es manifestada aun en nuestros tiempos, y que jamás es explosiva, irritante o causada por un capricho.

¿Quieres saber más sobre este tema? No te detengas en la lectura de este artículo. Estoy seguro que Dios hablará a tu corazón como lo hizo conmigo.

¿Qué es la Ira?
El concepto humano de la ira se define como la emoción compuesta por un conjunto de sentimientos negativos que puede conllevar a actos de violencia.

Se apoya en otros sentimientos como el enojo, enfado, molestia, rabia, cólera, odio, rencor, celos, envidia, desprecio, antipatía, impotencia, furia, entre otros, que provocan gran irritabilidad o resentimiento en los individuos.

Y que muchas veces la ira es tan fuerte que las personas actúan sin considerar las consecuencias.

¿Qué es la Ira de Dios?
La ira de Dios tiene una definición muy distinta al concepto de ira de un individuo. Como vimos líneas arriba, la ira humana es provocada por resentimiento sin justicia que conlleva a actos de violencia.

En cambio la ira de Dios es provocada por su amor, su santidad y su justicia. (Sal. 78:56–66)

Este concepto de la ira de Dios es revelado en toda la Biblia. Puedes notar que en el Antiguo Testamento Dios siempre hace expresión de una nación santa y obediente que por causa de sus malos caminos recibió su ira como respuesta. (Dt. 1:34-45; Jos. 7:1; Sal. 2:1-6)

Y el mismo concepto de la ira de Dios es revelado en el Nuevo Testamento a través de Jesucristo quien asegura que la ira de Dios está sobre aquel que se rehúsa a creer en el Hijo. (Juan 3:36)

El Falso Concepto de la Ira de Dios.
Me apena decirlo pero, los cristianos de hoy prefieren que solo se hable del amor y de la gracia de Dios.

Se ha creado falsos sustentos Bíblicos para rechazar que la naturaleza divina de Dios también comprende la ira.


Incluso hay quienes dicen que la ira de Dios no es parte de su carácter, sino que es una fuerza en el universo que de manera directa e indirecta opera sobre cada individuo haciendo una especie de causa y efecto.

Otros se atreven a decir que el Dios del Antiguo Testamento no es el mismo Dios del Nuevo Testamento. Y es que como vivimos en su gracia —dicen ellos— pensar en el concepto de un Dios que siente ira es presentarlo como un Dios amargado y sin sentido.

La Verdad Sobre la Ira de Dios.
Es una completa verdad decir que Dios es amor. Es más, Dios es la más grande fuente del amor verdadero que no puedes encontrar ni encontrarás en ningún individuo, cosa u objeto.

Pero este gran amor de Dios —que no se parece en nada al amor que experimentas en la tierra— está basado en su santidad y justicia.

Así que la ira de Dios no es un sentimiento de capricho, despecho, o impotencia. Es más bien un completo rechazo por aquello que no es santo ni justo. (Ro. 1:18)

De hecho la justicia de Dios es manifestada a los hombres con amor. Pero no se llamaría justicia si es que se hiciera la vista gorda al observar a alguien haciendo maldad, ni se llamaría amor si es que no defendiera al justo al ser maltratado por alguien que le hace maldad.

Es por ello que se hace necesario comprender que el carácter de Dios es amor y también ira. ¿Cómo se entiende esto? Fácil. No se puede amar algo si es que no se tiene ira.

Por ejemplo.

Yo no puedo decir que amo a los niños si no siento ira por las personas que hacen daño a los niños.

Lo mismo pasa con Dios. No puede afirmar que ama a una persona si es que no siente ira por el pecado e injusticia. Pues siendo un Dios santo y justo no puede abrazar aquello que te llevará a la muerte eterna y aun así seguir diciendo que te ama.

Dicho de otro modo, la ira de Dios se manifiesta a través de su justicia. Y en el Antiguo Testamento podemos ser testigos de esta manifestación de justicia con ira divina. La más clara y conocida fue el juicio contra Sodoma y Gomorra.

Pero no queda ahí.

En el Nuevo Testamento también se hace mención de la ira santa de Dios (He. 10:26-31). Y claro, es muy aterrador y perturbador pensar en un Dios de ira con la capacidad de volvernos nada en un solo segundo.

Pero la verdad es que ese es el carácter real de nuestro Dios. Él no ha cambiado y sigue siendo el mismo desde el principio de los tiempos.

No puedes desechar cierta parte de la naturaleza de Dios solo porque no te agrada o espanta a las personas.

Y quiero que entiendas algo. No estoy haciendo a un lado el hecho de que Dios sea un Dios de amor, piadoso, bondadoso, perdonador, tardo para la ira, grande en misericordia y verdad.

Pero todos estos atributos no son una excusa para que Dios declare como inocente al malvado. Eso no lo haría justo, ¿verdad? (Ex. 34:6-7)

Deseo entonces que este tema de la Ira de Dios quede muy claro en tu corazón y puedas comprender que se trata del verdadero carácter de Cristo, así que por favor presta atención a lo siguiente.

5 Cosas que Debes Saber de la Ira de Dios.
  1. La Ira de Dios es Terrible y Eterna. 
    A aquellos que continúan en sus malos caminos y rechazan la verdad que es Cristo Jesús ya tienen su pago desde este mismo momento e incluso en la ira del juicio de Dios. (Ro. 2:5-8

    Esto incluye también el castigo de llamas de fuego eterno, perdición eterna, y exclusión de la presencia del Señor y de la gloria de Su Poder. (2 Ts. 1:8-9)

  2. La Ira de Dios ha Comenzado a Manifestarse desde Nuestros Tiempos. 
    Pablo en su carta a los Romanos manifiesta que la ira de Dios viene siendo manifestada todos los días sobre la vida de aquellos que cometen impiedad e injusticia. (Ro. 1:18

    ¿Cómo puedes darte cuenta de esto? Simple. Mirando a tu alrededor y observando la situación caótica en la que se encuentra el mundo.

    Las guerras, contaminación, violencia, desastres naturales, corrupción, y más, son muestra de que la ira de Dios se está manifestando a los hombres y no se detendrá hasta el día de su juicio de ira.


  3. La Ira de Dios es el Resultado de Nuestra Adoración al Hombre y no a Dios. 
    Desde tiempos de la creación el hombre ha mostrado su inclinación a adorar al hombre antes que a Dios (Ro. 1:23).

    Es por ello que uno de los 10 mandamientos indica el celo de Dios sobre su pueblo y manda a no adorar a nadie más que a Él. (Ex. 20:4-6)

    Pero el hombre desobedeció y se reveló contra Dios. Levantó y levanta todavía gloria a otros hombres y niega la Gloria de Dios.

    Y por causa de todos sus pecados el hombre está destituido de la Gloria de Dios (Ro. 3:23). Eso significa que si no es mediante Jesucristo, no puedes ser salvo de la ira de Dios (Ro. 3:24-26)

  4. La Ira de Dios es Justa. 
    He hecho mención sobre la justa ira de Dios desde el principio de este artículo. Dios jamás actúa por rencor, impotencia, o porque haya tenido un mal rato.

    Su ira se manifiesta por justicia, amor y santidad. Jamás encontrarás en la Biblia a Dios manifestando su ira solo porque dejó de agradarle cierta persona. Él es completamente justo y su ira es rebelada por nuestra injusticia. (Ro. 3:5)

  5. La Ira de Dios es su Prerrogativa, no Nuestra. 
    La ira de Dios es solo un privilegio que le corresponde a Él, no a nosotros. Dios es el único encargado de cobrar venganza y hacer condenación.

    Tú no estás llamado a cobrar venganza en el nombre de Dios. Eso solo te toca dejarlo en las manos de Él y ten por seguro que no dejará ni un solo hueso de tus enemigos. (Ro. 12:19)

En Conclusión.
La ira es parte importante del carácter de Dios. Carácter que viene siendo manifestado desde el principio de nuestros tiempos hasta el santo juicio de Dios.

No podemos solo hablar de la Gracia, de su Amor, y su Bondad, sin hacer mención a su Ira y Venganza. Eso lo convertiría en todo menos en un Dios justo.

Aun con todo esto Dios destinó el medio de acceso por el cual tú y yo podemos quedar libres de la ira presente y futura.

Jesucristo experimentó también la ira de Dios y se hizo acreedor a ser el camino de nuestra redención hacia una vida eterna en Dios.

Es así que mientras la ira de Dios se sigue manifestando en nuestros tiempos, Jesús sigue y seguirá siendo el medio por el cual podemos encontrar justificación y libertad de la santa y justa ira de Dios.

¿Y hay que temer la ira de Dios? Claro que sí. Pues ¡¡horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!! (Heb. 10:31)

¿Qué concepto tienes de la ira de Dios? ¿Crees qué se está manifestando en nuestros tiempos? Hazme saber tu respuesta en los comentarios.

Dejáme tu comentario aquí

Artículo Anterior Artículo Siguiente