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¿Es real la profecía del bombardeo a Siria que circula en Internet?


"He aquí que Damasco dejó de ser ciudad, y será montón de ruina. Las ciudades de Aroer desamparadas, en majadas se tornarán; dormirán allí, y no habrá quien los espante. Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de Damasco; y lo que quedare de Siria, será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos". Isaías 17:1-3

Una de las cosas que primero aprendí cuando comencé a predicar, es que un "Texto sacado de contexto es un pretexto".


Con los fatídicos acontecimientos ocurridos en Siria comienzan a surgir y volar por internet una serie de profecías de aquellos profetas de la catástrofe, tomando la Biblia para solo asustar y elucubrar fantasías que no ayudan en nada a entender, ni el texto que se cita ni tampoco el momento que vivimos.

El texto citado no tiene nada que ver con una suerte de amenaza aún pendiente de Dios hacia los habitantes de la actual Siria, ya de entrada les digo que este pasaje tuvo su cumplimiento por allá en el siglo VIII AC con la invasión Asiria que tuvo como infortunio la destrucción de Sirios (de ese tiempo) y del las tribus del Norte de Israel (Efraín).

De hecho, para entender esta profecía del capitulo 17, hay que leer el relato del capítulo 7, donde se narra la alianza que hicieron en el siglo VIII los reinos de Siria y las diez tribus del norte (con su capital en Samaria) contra la tribu de Judá, que moraba en Jerusalén y alrededores.

Uno de los textos más hermosos del capítulo siete, es el texto que comúnmente citamos en Navidad, "Y la virgen dará a luz a un Hijo y le pondrá por nombre Emanuel", ese texto lo cita Mateo apelando a que en Jesús (Y su madre María) se cumplió la profecía ...

¿Y de qué se trata entonces todo esto?
Aquí va el texto de Isaías 7:14-16 y lo explicaremos.

14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.

15 Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.

16 Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada.

El contexto original del texto de Isaías, desde el punto de vista histórico, se remonta a las invasiones sirias del siglo VIII A.C, específicamente el año 734 A.C.

Como les dije, el reino de Israel (las 10 tribus del norte) se alía con el reino Sirio formando una alianza, la cual planea tomar la ciudad Jerusalén.


El rey Acaz, (Rey de Judá) con mucho temor ante la amenaza de estos dos reinos , tiene pensado pedir ayuda a Asiria (A su rey, Tiglat-Pileser III) y hacerse vasallo del gran reino conquistador para así impedir que Siria y Las 10 tribus conquisten Judá.

Pero Isaías lo anima y le dice que no necesita hacer alianza con Tiglat Pileser III para ser salvado, la señal de Dios para salvar Judá ya viene en camino.

Y la señal de que viene en poco tiempo, será "Una muchacha (En el texto hebreo no dice Virgen sino muchacha) que dará a luz un hijo. Posiblemente la joven es la esposa del rey Acaz y ese niño es el hijo del rey".

La señal es, que cuando nazca el niño, y antes de que aprenda a discernir entre lo bueno y lo malo (entre los 2 a 13 años), los dos reinos a los cuales tanto teme serán arrasados por Asiria (Sin necesidad que él haga alianza).

El "Emmanuel" en este contexto, es "Dios con nosotros" para traer juicio sobre los enemigos. Isaías cuando da la señal del bebé, no está pensando en un bebé que nacerá en un futuro distante, sino un bebé que está por nacer en su propio tiempo.

Y así fue, Isaías efectivamente estaba vaticinando algo que sucedió. Asiria conquistó e hizo desaparecer a "Siria y las diez tribus", los dos reinos que eran amenaza para Acaz en unos pocos años después del nacimiento de ese bebé. Es en el año 732 AC que se cumple esa profecía de Isaías 17 contra el reino Sirio de aquel tiempo.

De paso, es preciso entender que Mateo, cuando cita textos del Antiguo Testamento, muchas veces lo que hace es una "relectura" del texto, aplicándolo a nuevas realidades que en el original eran desconocidas.

En ese sentido, para el autor de Mateo, el cumplimiento del texto de Isaías no es un cumplimiento literal, sino el cumplimiento de la esencia que comunica ese texto.

La liberación de Dios, en este nuevo escenario (el nacimiento de Jesús de Nazaret), está ligada igualmente a un nacimiento, pero ya no es la "presencia de Dios" para traer juicio y castigo, tampoco es solo una liberación particular de reyes que amenazan la paz, sino de aquella fuerza que en esencia es la más destructiva que enfrenta la humanidad, el pecado.

Y ese "Immanu El" (Emmanuel), que es Dios con nosotros, al terminar el Evangelio de Mateo, se transforma en la promesa que la comunidad necesita recordar en medio de la persecución: "Y he aquí yo estoy con vosotros, todos los días hasta el fin del mundo. Mateo 28:20.

Por eso, tengamos cuidado de andar citando textos Bíblicos sin su contexto. El lenguaje de los profetas y de algunos textos de corte apocalíptico tienen matices literarios que incluso pueden confundir si uno los toma literal.

Por ejemplo en Isaías 34, habla del Juicio a Edom (Un reino montañoso que estaba ubicado en lo que es hoy el sur este del mar muerto) y habla en un lenguaje donde literalmente dice que el Humo del juicio no se apagará de día ni de noche, por todos los siglos... pero si uno va a lo que antes fue Edom, no encuentra ninguna humareda, es más hay una ruta turística que lleva a la antigua ciudad de Petra.

A donde voy.
Cristianos bien intencionados le hacen un flaco favor al Dios de misericordia que nos enseñó Jesús, con citar estos textos así tan ligeramente. 

Imagínense un Dios que luego de la manifestación de justicia y amor que muestra Jesús en los evangelios le sigamos imaginando como un tirano vengativo que luego de cerca de 2800 años de distancia que hubo entre esos reyes conquistadores y la gente de hoy, siga queriendo enjuiciar a niños y familias inocentes que nada tienen que ver con una profecía y acontecimientos ya cumplidos 8 siglos antes de Cristo.

Les animo a que sigamos orando y trabajando por el "shalom" en nuestro entorno, que es sin duda una de las más grandes evidencias de que somos verdaremanete "Hijos de Dios".

"Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios" Mateo 5:8

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