5 Cosas que aprendí de la oración trabajando en un call center

Seguramente se habrán dado cuenta que durante estas semanas este blog ha tenido poca actividad, y eso se debe a que me he ocupado en mi trabajo. ¿Creyeron que no tenía vida? ¿Que solo vivía pegado al ordenador escribiendo cosas para Internet? Y sucede que el trabajo me ocupa demasiad tiempo, que aunque es sencillo, es muy cansado y estresante. Trabajo en una oficina de recuperación de clientes para una empresa móvil.

Todos los días, a cada minuto, tengo contacto con todo tipo de clientes a través de una llamada, y mi trabajo como agente es brindar una atención de calidad al cliente. Es tras esta experiencia que me inspiré para escribir este artículo. Imaginaba nuestra oración diría que es una comunicación directamente con nuestro Señor, el que contesta nuestra llamada, y el que merece la mejor de las atenciones.

De este modo está estipulada la atención que doy a un cliente como agente, y hago la comparación con lo que debería ser nuestra oración diaria:

1.- SALUDO Y RECONOCIMIENTO DEL CLIENTE
Cuando cae la llamada el primer paso es reconocer si la persona que contesta es titular (propietario) de la línea telefónica; le llamo por su nombre y uso adjetivos con mucho respeto. Desde ese momento el cliente es lo más importante y uso palabras que lo pongan de agrado y, de cierto modo, le alaguen.
Lo mismo pasa y debe pasar con nuestro DIOS en nuestra oración. Aunque de plano ya sabemos con quien es nuestra comunicación, es necesario que empecemos reconociéndole, ¿De qué modo? Pues reconociendo su soberanía, su dominio, su señorío, su poder, su gloria y honra. En el momento de la oración, y siempre, nuestro DIOS debe ser el centro de atención.

2.- FIJAMOS EL HECHO DE QUE EL CLIENTE TIENE LA RAZÓN
En este caso cuando el cliente comienza a expresar sus inquietudes y exigencias fijamos el hecho de que el cliente tiene la razón, aunque se contradiga para evadir sus responsabilidades y lo que argumente no tenga sentido, el cliente siempre tendrá la razón. Todo esto solo por el simple hecho de que el cliente es lo más importante para la empresa, y vale su peso en oro.
En nuestra oración aplica esto también, pero en este caso nuestro DIOS siempre va a tener toda la razón, aunque nosotros seamos los que demos malas razones. Sus propósitos son diferentes a los nuestros. Y aunque en ocasiones quisiéramos que DIOS haga tal como queremos, debemos aprender a aceptar lo que por su gracia y favor él ya aseveró. NO TENGO QUE CONTRADECIR A LO QUE DIOS ESTIPULÓ, AUNQUE ELLO VAYA EN CONTRA DE LO QUE YO CREO DEBERÍA HACERSE A MI MODO.

3.- NO CONTRADECIR AL CLIENTE, SER PACIENTE Y CALLAR
Esto me pasa a menudo, y si de contarles experiencias seria, les comentaré de clientes que me han tocado muy agresivos. Desde el primer momento en que los saludo y me identifico comienzan a insultarme, a reprocharme y subestimarme, y aunque quisiera poder defenderme ─como seguramente lo pensaste ahora mismo tu─ y responderle de igual modo a esa persona, estoy totalmente prohibido en hacerlo. La empresa considera a todo tipo de cliente con valor incalculable, es por ello que aunque quisiera responder sus gritos e insultos, debo ser paciente, callar, tratar de calmarlo siendo amable y mucho respeto.
No siempre los interlocutores son como desearía. Mis respuestas dependen mucho de cómo reacciona el cliente. Y aunque deseo que todos sean unas blancas palomas, debo ser amable, paciente, sin contradecir porque ellos tienen la razón, y callar (cuando ellos hablen).

En nuestra oración no vamos a toparnos con alguien que nos responda molesto, agresivo y nos mande por un tubo y siete llaves. A diferencia de lo que me sucede en el trabajo, en nuestra oración DIOS es paciente, y nos atiende lleno de amor. Mas nosotros deberíamos aprender a no contradecirle; cuando diga que ese trabajo, esa pareja o esos amigos, no te convienen, deberíamos aprender a acatar la orden, y no ir en contra haciendo lo que creemos ─en nuestro propio juicio─ está aprobado por nuestro Señor.
Y ojo que no siempre hay que estar a la orden de lo que DIOS dictamine, sino también estar a la orden de su silencio. Porque muchos creemos que como Él no nos dice nada, ya se alejó y nos dejó en el olvido. Recuerda que durante la prueba el maestro siempre está en silencio.
4.- LA PETICIÓN AL CLIENTE SE DEJA PARA ÚLTIMO
Al contactar a un cliente uno no comienza el Speech diciendo directamente el monto que debe y si podría pagarlo en el instante. El comienzo del dialogo surge reconociendo al cliente y mostrando amabilidad desde un inicio. Ya casi al último es que se pide al cliente si efectivamente estaría haciendo pago durante el día.

Durante nuestra oración debe pasar lo mismo. Estamos mal acostumbrados a iniciar nuestras oraciones pidiendo y pidiendo. Nos hemos vuelto pedidores profesionales. Pero si miramos el ejemplo del Padre nuestros: «Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre...», claramente podemos darnos cuenta que no inicia pidiendo el pan nuestro de cada día, sino reconociendo el poderío de DIOS y exaltándolo.
Así que al iniciar nuestras oraciones deberíamos empezar reconociendo el poder y la gloria de DIOS, exaltar su nombre y adorarle. Recuerda que la Biblia «Busca primeramente el reino de DIOS y su justicia, y lo demás vendrá por añadidura», eso quiere decir que mucho antes que pedir trabajo, dinero, salud, novia, etc., debemos pedir el reino de DIOS en nuestras vidas.

5.- LA LLAMADA SE TERMINA AGRADECIENDO AL CLIENTE POR SU ATENCIÓN
Después de haber informado al cliente sobre su servicio pendiente y haber hecho un compromiso de pago por parte del cliente, la llamada culmina con el agradecimiento por el tiempo prestado y la atención que nos brindó el cliente.

Y esto es algo que muchos cristianos hemos olvidado hoy en día: AGRADECER A DIOS. Jesús nos dijo que todo lo que pidamos al padre EN SU NOMBRE, todo será concedido. Pero cuando terminamos de orar ni siquiera le decimos a DIOS que hemos orado en el nombre de su hijo Jesús. Muchas veces terminan la oración como a carreras; esperando salir corriendo. Pero agradecer a nuestro Padre es también una parte esencial dentro de nuestra oración.

Culminemos siempre dando gracias a DIOS por permitirnos llegar hasta su Presencia a través de su hijo Jesús y elevar nuestras suplicas hasta Él.

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