Solo los feos irán al cielo

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Decir que solo los feos irán al cielo no es cuestión de aspecto físico, así que si eres guapo y estás enojado conmigo respira hondo y continua leyendo. Aprende de mí que soy guapo y humilde (Mateo 11:29), jajaja. Y la verdad es que en los tiempos en que vivimos ser cristiano es solamente de locos, ociosos o de personas ignorantes. Lo he podido notar cada vez que me subo a un microbús para predicar el evangelio. Mientras son poquísimos los que me escuchan viéndome directamente o de reojo, la gran mayoría solo me ignora y puedo notar en sus rostros cierto sentido de ironía al ver a un muchacho alienado que habla solamente bobadas.

Es por eso que pensando en ello llegó a mi corazón las letras que en este artículo plasmo. Porque realmente para ser discípulo de Cristo hay que estar loco, y para el mundo, ser considerado "feo" (Juan 17:16).


Quiero que hagas memoria conmigo y recuerdes aquellas situaciones donde has sido mal visto por la sociedad. Piensa en aquel momento cuando rodeado de tus amigos tenias que decir que no podías ir a aquella fiesta porque eres cristiano, o cuando te hiciste a un lado tan pronto tus amigos se juntaron para ver un vídeo porno, o aquel día en aquella plaza junto a tu grupo de hermanos cuando predicaban y todas las personas pasaban de largo, ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas también que en esos momentos te miraron y/o te hicieron sentir atípico? Pues si has vivido cosas como esas, felicidades, eres feo.

Y aunque el diccionario define a feo como algo que carece de atractivo o belleza, también dice que es algo que no resulta agradable de contemplar o de escuchar. De cierto modo el significado para este adjetivo nos ayuda a entender lo que como cristianos estamos destinados a vivir; y vivirlo en Cristo y para Cristo (Mateo 5:11). No es fácil, pero hay recompensa en el cielo (Mateo 5:12).


¿Entonces ya vamos comprendiendo del por qué el titulo de este post? Claramente podemos darnos cuenta que no somos joyitas de nadie, y que en el pensamiento del mundo siempre vamos a ser objetos de burla, juicio y, en otras ocasiones, de condenación. Eso nos lleva a asumir una enorme responsabilidad. Puesto que somos cartas leídas (2 Corintios 3:2-3) tenemos que ofrecer una buena lectura (testimonio) de nosotros al mundo. Porque en ocasiones hay gente que no quiere aceptar a Cristo partiendo del punto de no querer ser como aquellos "cristianos" que se la pasan peleando en casa después de salir del templo con la Biblia en mano. Y aunque eso es una excusa barata inventada para rechazar a Jesús, debemos incidir con nuestro correcto testimonio para que el mundo anhele conocer al Cristo que predicamos.

No olvides que en el mundo tendrás aflicciones, pero tranquilo, DIOS estará contigo a cada momento (Juan 16:33). Y no importa como te miren, que te digan, o que te hagan, es mejor ser rechazado por el mundo que ser rechazado por DIOS. Y no todos asumen el reto. Muchos se callan, esconden su fe y siguen viviendo como lo hacían antes de conocer a Cristo. Por eso no todos van al cielo, solo los valientes, los esforzados, los rechazados, los feos. ¿Eres tu uno de ellos?

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