11 reglas básicas a tener en cuenta para educar a un adolescente

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¿Es usted la madre o el padre de un niño o una niña y hoy, casi de un día para otro, en unos pocos meses, no reconoce al joven que está frente a usted? No se alarme, tome aire profundamente, cuente hasta diez (como mínimo) y sepa de una vez lo que ocurre: Su hijo ha entrado en la adolescencia, las hormonas están haciendo de las suyas.


En este artículo conocerás 11 reglas básicas a tener en cuenta para educar a un adolescente. Claro está que los mejores consejos lo puedes encontrar en la Biblia.

  1. Recuerde cuando usted era adolescente, haga uso de la inteligencia emocional e intente ponerse en lugar de su hijo. 
  2. No se plantee si lo ha educado bien o no: Lo que le ocurre a su hijo es una crisis necesaria para su evolución, es una transición imprescindible para su persona, para encontrarse a sí mismo como adulto. 
  3. Los padres han de mantenerse firmes en sus decisiones, no ser erráticos, cambiantes ni indecisos en sus posturas. El adolescente les lanza un reto, un pulso y han de estar alertas e inamovibles en su puesto.
  4. Ser un ejemplo consecuente con lo que se predica y pide a nuestros hijos. Hay que tener en cuenta que, aunque cueste creerlo en los momentos más virulentos de la adolescencia, los padres son los referentes para los hijos sobre todo en estas edades. 
  5. Ser tolerantes y flexibles con las normas menos importantes. Las reglas pueden negociarse, los límites son innegociables e inamovibles.
  6. Mostrar interés por sus cosas e intentar dialogar en los momentos de calma, no de discusión cuando se cierran completamente a cualquier razonamiento lógico.
  7. Procurar ver lo bueno que hay en nuestros hijos adolescentes y recordar que es una etapa pasajera que tienen que atravesar.
  8. Estimularles en sus puntos positivos.
  9. Estar al tanto de sus actividades, amistades y salidas con otros chicos o chicas para poder anticiparse a posibles problemas como las drogas o el alcohol.
  10. Darles poco a poco más autonomía en la vida cotidiana cuando vayan cumpliendo con sus obligaciones, compromisos y reglas en la familia y los estudios.
  11. Y, por último, tener mucha, repito, mucha paciencia y mantener la calma. No acalorarse en las discusiones y conflictos todo lo humanamente posible. Y otra cosa, los padres somos humanos y no somos infalibles. Esta etapa pasará antes o después.

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