Ni con el pétalo de una rosa

Recuerdo estar en tercero de media (secundaria) y oír a mi maestra de historia decirnos siempre: ‘’A una mujer ni con el pétalo de una rosa se la debe agredir’’. Todos los días nos repetía la misma frase. Recuerdo también que habían en mi clase esos rebeldes que se creen los amos de la escuela y a ellos les importaba un pepino lo que la maestra, licenciada en leyes, decía. 

Un día estos muchachos atrevidos agredieron a una estudiante, ella fue con la maestra y su castigo fue bajarse los pantalones delante de toda la clase para recibir tres nalgadas con una regla de madera enorme que ella tenia.

Lamentablemente hoy, en pleno siglo 21, seguimos viendo a la mujer en menos grado que un hombre. Los abusos físicos, psicológicos y sexuales van en aumento a diario en nuestros países. El problema radica ─principalmente podría decirse─ en hombres criados por padres abusadores. De pronto toda su vida un niño vio maltrato en su hogar por parte de su padre y creyó que así es como se debe tratar a una mujer. 

El otro problema ─y más común aun─ radica en las malas decisiones de mujeres al escoger sus esposos. Mujeres que en su infancia fueron tratadas como esclavas por sus padres y permiten que sus novios o esposos las traten de igual manera. Mujeres que se han acostumbrado a los golpes que reciben, con tal de sentirse amadas y no estar solas. 

#Hombres, piénsenlo un millón de veces antes de agredir a una mujer. Ellas son parte de ustedes. Son ustedes mismos en ellas. Al agredirlas se están haciendo daño ustedes mismo. Pero si no sientes eso, es porque no tienes escrúpulos. Te sugiero que visites un psicólogo. Y recuerda: ‘’Trata a tu novia/esposa de la misma manera en que tratas a tu madre’’

#Mujeres, abran bien los ojos antes de elegir un hombre. Si es agresivo, celoso y posesivo siendo novio, no le creas el cuento de que estando casados o viviendo juntos va a cambiar. Si de novios te controla, de casados te maltrata. Es por tu bien. No todo tienes que hacerlo con sentimientos. Asume madurez también. ATRÉVETE A DENUNCIAR A TU AGRESOR.