Cómo saber si soy un cristiano emocional

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Por más de 10 años asistí fielmente a la iglesia donde mi madre me encaminó. Yo era quizá el de los más puntuales, y siempre con ganas de estar participando de cada nuevo culto. Deseaba ir a la iglesia, estar en ella, aprender más y participar.

Fue entonces que me hice joven y empecé a trabajar en el liderazgo juvenil. Ahora mi encanto por ir a la iglesia se había duplicado. Me emocionaba ir al templo a trabajar con los jóvenes. Era un encanto saber que Max Damian era un líder, que los jóvenes me admiraban y que de algún modo seguían todo lo que yo era o hacia.

Pero de un momento a otro me dí cuenta de algo que me golpeó más fuerte que la piedra que le clavo en la frente David a Goliat. Todo este tiempo había sido ''UN CRISTIANO EMOCIONAL''. Toda mi rutina religiosa estaba compuesta por el hecho de satisfacer mis deseos; ser un líder, participar y que todos te miren, ser puntual y que lo sepan todos. En otras palabras, era un ''cristiano'' solo por titulo.

Así le advirtió Pablo a su hermano en la fe Tito:
«Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena.»  [Tito 1:16]
Así como yo tal vez tu estas viviendo como cristiano emocional.Y tal como le dice Pablo a Tito, somos inútiles para cualquier obra gloriosa de nuestro Dios. Y de pronto puedes decir: ¡estoy trabajando en la obra del Señor¡ Si pero ¿para quién lo haces? ¿Para saciar tu ego o para darle Gloria a Dios? Nuestro inconsciente nos juega una mala pasada siempre y nos olvidamos de quién se merece toda la gloria.

¿Cómo saber que soy un cristiano emocional?

1.- Oras mucho tiempo y al no encontrar respuesta dejas de creer en Dios 

Esto es lo que me ha pasado mucho tiempo y de seguro a ti también. Pides insistentemente a Dios para que te dé lo que anhelas, para que te haga ese milagro que deseas, pero al no encontrar respuesta dices que Dios no escucha, te enojas y dejas de creer en él.

Sin embargo dice la Biblia:
«Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.» [Isaías 55:8]
Puedes pedirle a Dios todo lo que quieras, gritar, chillar y hasta hacer escándalo como un niño consentido, pero la voluntad de Dios no es la tuya. Si quiere darte esa bendición que pides lo hará, pero cuando Él lo crea conveniente. Si quiere hacerte ese milagro que esperas, lo hará, en el momento indicado. Tu trabajo es solo darle Gloria a Dios en todo tiempo.

2.- Vas a la iglesia solo porque tus padres te exigen, por una chica/chico, o porque es lo que te enseñaron de pequeño.

Sé de muchos que tienen años asistiendo a la iglesia y cuando se les pregunta que los motiva a ir, su respuesta es: ''aquí me críe y aquí seguiré''. Se han hecho de una costumbre religiosa creyendo que deben continuar yendo al templo para no perder la salvación que les heredó sus padres. Y el otro caso son de los que asisten al templo motivados por un amorío, esos son los peores. En ambos casos, también son ''cristianos emocionales''.

3.- Sientes curiosidad por ir a la iglesia y solo eres oidor.

Este es el punto más critico de los creyentes emocionales. Estos son solo espectadores. No quieren vivir como cristianos, pero tampoco quieren estar lejos de ello. Pero lo que no saben que nada de lo que hacen los está guiando a su salvación. El día final de sus vidas no heredarán el cielo pues simplemente nunca estuvieron en el.

Entonces ¿cómo se que no soy un cristiano emocional?

1.- El verdadero cristiano le da la gloria a Dios en todo tiempo. 

Difícil pero es así como Dios lo pide. Glorificar a Dios no solo cuando hay abundancia, sino cuando hay escasez también. Glorificar a Dios no solo cuando hay salud, sino en la enfermedad también. Aun que Dios tardé mucho tiempo en contestar tus peticiones, jamás debe flaquear tu fe ni disminuir tu pasión por Él.

El salmista David nos enseña:
«Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca.» [Salmos 34:1]

2.- Anhela sediento la presencia de Dios.

No es por costumbre o porque se lo enseñaron, pero el desea vivir en intimidad con Dios todos los días. Es un buscador ferviente de la presencia del Espíritu Santo, y aun hambriento de su palabra.

David decía:
«Anhelo y hasta desfallezco de deseo por entrar en los atrios del Señor. Con todo mi ser, mi cuerpo y mi alma, gritaré con alegría al Dios viviente.» 
[Salmos 84:2]
Despierta tu que duermes y levántate entre los muerte, pues ha llegado el día en que debemos correr por nuestra salvación. Dejemos ya de vivir emocionalmente y empecemos a vivir como verdaderos cristianos. No sirvamos a Dios solo por el pan y los peces. Tomemos nuestra cruz y sigámoslo.